Cash-flow inmobiliario: el número que te deja dormir
El cash-flow es el dinero que te queda cada mes tras cobrar la renta y pagar TODOS los gastos, incluida la cuota de la hipoteca. Cash-flow = ingresos − gastos − cuota. Si es positivo, el piso se paga solo y te sobra; si es negativo, pones dinero cada mes. No siempre un cash-flow negativo es malo (si revaloriza mucho), pero tienes que saberlo antes de comprar, no descubrirlo después. La rentabilidad es la foto; el cash-flow es lo que te permite sostener la inversión.
¿Cómo se calcula el cash-flow?
Cash-flow mensual = renta − gastos recurrentes − cuota de hipoteca
Es lo que de verdad entra o sale de tu bolsillo cada mes. Una operación puede tener buena rentabilidad sobre el papel y aun así drenarte dinero todos los meses si la cuota es alta.
Cash-flow positivo vs. negativo
- Positivo: el inquilino paga tu hipoteca y te sobra. La inversión se sostiene sola y aguanta imprevistos.
- Negativo: pones dinero cada mes. Puede tener sentido si esperas una fuerte revalorización, pero es un riesgo que hay que asumir con los ojos abiertos y con colchón.
Por qué manda sobre la rentabilidad
La rentabilidad te dice si la operación es buena; el cash-flow te dice si puedes sostenerla. Muchos inversores quiebran no por comprar mal, sino por quedarse sin liquidez para aguantar un par de meses de vacío o una derrama. Provisiona siempre vacíos, reparaciones y dudoso cobro.
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